This slideshow requires JavaScript.

Sala: Fundación Mapfre
Dirección: Paseo de Recoletos, 23
Fecha: 29 de abril de 2012

Mineros, limpiabotas, repartidores de periódicos, operarios de fábricas…, son profesiones de hombres que a principios del siglo XX en Norteamérica realizaban ¡niños! Lewis Hine (Wisconsin, 1974 – Nueva York, 1940) se encargó de fotografiarlos por todo el país para concienciar a la opinión publica sobre la penuria del trabajo infantil. Ahora, la Fundación Mapfre ofrece una retrospectiva de la obra de esta figura clave del documentalismo social.
Hine era un fotógrafo comprometido y, además de tomar fotos, anotaba los nombres, talla, edad y el historial laboral de cada pequeño. El resultado fue aterrador, niños que habían perdido alguno de sus miembros en las máquinas que manipulaban, criaturas sucias, malvestidas y mal alimentadas que, a pesar de todo, y de forma sorprendente, rara vez perdían la sonrisa.

Pero Hine no pasó a la historia por esta serie de fotografías, sino por sus “Retratos laborales”, donde ensalza a los trabajadores y los convierte practicamente en héroes: obreros de la construcción y del ferrocarril, friegaplatos, camareros, cocineras, policías, mecánicos, vidrieros o cajistas son tratados con nobleza y casi con admiración. De igual modo, en su proceso de documentar la construcción del Empire State se centra en los trabajadores a quienes retrata colgados a cientos de metros, en equilibrio, como auténticos artistas de circo, en una época donde el arnés y los sistemas de seguridad brillan por su ausencia. Sus imágenes son impactantes. Todas estas fotografías de obreros trabajando las recogerá en el libro “Men at work” del que Hine fue el autor de los textos, la maqueta y las fotos.

La exposición ofrece un total de 170 fotografías agrupadas por temáticas que muestran a un artista comprometido socialmente, preocupado por la infancia, los inmigrantes y los obreros, que con su trabajo procuró que el resto del mundo tomara conciencia de la situación de estos colectivos. A pesar del valor de su arte, Hine pasó los últimos años de su vida dependiendo de la beneficiencia.

This slideshow requires JavaScript.

Sala: Museo del Prado
Dirección: Paseo del Prado s/n
Fecha: Hasta el 25 de marzo

Ya no es necesario recorrer 4.000 kilómetros para disfrutar en vivo y en directo del “Tañedor de laúd” de Caravaggio o de la “Composición VI” de Kandinsky. Éstas y otras 118 obras procedentes del Hermitage de San Petersburgo se pueden ver hasta el próximo 25 de marzo en el Museo del Prado. Es una exposición que no se puede dejar pasar. Eso sí, recomiendo vivamente armarse de paciencia si se visita en fin de semana pues las colas y la cantidad de gente frente a cada obra impiden disfrutarla como es debido. Ni siquiera un día laborable se está a salvo de las avalanchas de público que espera pacientemente frente a una vitrina su turno para contemplar la excelsa delicadeza de una batalla labrada en oro en un peine de poco más de 10 centímetros. La fama y la publicidad de esta exposición es tal que resulta difícil encontrar una hora del día donde poder disfrutar plenamente de las obras sin ser empujado de un lado a otro y sin tener que aguantar la cháchara incesante de visitantes poco respetuosos con los demás. Es una falta de educación que, desgraciadamente, va en aumento.

Personalmente he quedado fascinada por esa “Mujer con sombrero negro” de Kees van Dongen, un artista no muy conocido por el gran público pero que atrae las miradas de forma magnética. Imposible pasar por delante de ella sin quedar prendado de su profunda mirada, su elegancia y su misterio. También asombran Caravaggio, Velázquez, Rembrandt, Picasso y Matisse, pero estamos más acostumbrados a su maestría que a la de Van Dongen. Mención a parte merecen las finísimas tallas de oro de los nómadas de Eurasia: broches de cinturones, brazaletes, vasijas, peines y adornos que sorprenden por su laborosia y magnífica talla de batallas, animales y seres mitológicos en espacios sumamente reducidos.

Como colofón de la exposición, Kandinsky y Malevich, dos artistas cuya abstracción resulta más llamativa al colgar de las figurativas paredes del Prado. Una apertura justificada tanto por su procedencia como por el valor intrínseco de esos cuadros. Todo un acierto cerrar la muestra con ese revolucionario “Cuadrado negro”.

This slideshow requires JavaScript.

Fotografías familiares, cuadros de artistas destacados y esculturas de artesanos, recuerdos, regalos, plumas, bolígrafos, libros y más libros. Desde hace unos meses se puede visitar la casa que José Saramago compartió en Lanzarote con su mujer Pilar del Río desde 1993 hasta su muerte, en junio de 2010. “A casa”, como él mismo la denominaba, llama la atención por su sencillez y  sus reducidas dimensiones. Un hogar que podría ser el de cualquiera pero que era habitado por un Premio Nobel de Literatura autoexiliado en Lanzarote en protesta porque el gobierno portugués impidió que se presentara con la novela “El evangelio según Jesucristo” al Premio Literario Europeo. Y en este hogar, entrañable, escueto, silencioso, tranquilo, inspirador, escribió Saramago la que es, para mí, su mejor novela: “Ensayo sobre la ceguera”, un tremendo puñetazo en el estómago del lector que la lee hipnotizado y acongojado al mismo tiempo, quizá porque se presiente que debajo de la ficción hay mucha realidad y ésta es insportablemente repugnante y dolorosa.

En la terraza te ofrecen un café solo, intenso, y da gusto tomárselo tranquilamente sentado al sol mientras se contempla el mismo jardín con el que disfrutaría tan a menudo el Nobel.  Se respira paz. Y es curioso porque sus novelas son, sobre todo, belicosas. Belicosas con el Poder, con la Iglesia, con los políticos, con la burocracia, con la ignorancia, con la estulticia que es un mal tan extendido. Bueno, si hay que luchar desde algún sitio, éste, seguramente, es el mejor.

Ahí se acaba la casa, el hogar, pero todavía queda la visita a su biblioteca, en un edificio adyacente a escaso metros del jardín. Miles de libros bien ordenados y catalogados que pueden ser consultados por investigadores y personas interesadas. Diferentes ediciones de sus obras en más de 20 idiomas, las obras que le han inspirado así como las que él ha protagonizado en forma de tesis y ensayos.

Una casa museo que hace que la visita a Lanzarote merezca más que nunca la pena.

This slideshow requires JavaScript.

Sala: Caixaforum Madrid
Dirección: Paseo del Prado, 36
Fecha: Hasta el 13 de noviembre

En verano abrió sus puertas en Madrid una magnífica exposición de las que conviene no perderse: “Teotihuacan, ciudad de los dioses” en el centro Caixaforum. La muestra recoge nada menos que 400 obras procedentes de diversos museos de México y presenta un estupendo recorrido por la vida, el arte, el poder y la muerte de esta enorme ciudad que llegó a albergar nada menos que a 150.000 habitantes.

Se trata de una exposición didáctica, muy bien presentada y explicada, que permite hacerse una idea bastante acertada de cómo vivían los habitantes de Teotihuacan, cómo era su religión y su estructura social e incluso se apuntan algunas claves para su decadencia y desaparición.

Teotihuacan está a tan sólo 45 kilómetros de la capital de México y fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987. No es de extrañar pues se trata de una enorme ciudad de casi 20 kilómetros cuadrados que cuenta con diversas pirámides, palacios y templos y en cuyo interior se han encontrado innumerables objetos de gran valor artístico. Algunos de dichos objetos se pueden ver ahora en Madrid: estelas, vasijas, ollas, braseros, máscaras, joyas, esculturas y pinturas en magnífico estado de conservación y que nos facilitan una idea aproximada de esta enigmática cultura que desapareció antes de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo. Dada su relevancia, tras su colapso fue considerada como un lugar sagrado por muchas otras culturas mexicanas.

Antes de acudir a la exposición, podéis realizar una visita virtual o ver un estupendo vídeo explicativo. Merecen la pena.

This slideshow requires JavaScript.

Sala: Caixaforum Madrid
Dirección: Paseo del Prado, 36
Fecha: 18 de septiembre

Lo más desolador de la curiosa exposición que Caixaforum ofrece estos días Madrid es comprobar el lamentable estado en que se encuentran actualmente los edificios levantados en Rusia durante las dos décadas siguientes a la revolución de 1917. Construir la revolución. Arte y arquitectura en Rusia es el título de esta muestra que recoge 230 obras entre fotografías, vídeos, maquetas, pinturas y dibujos de reconocidos artistas como Liubov Popova, Vladimir Tatlin, Kazimir Malevich, El Lissitzky o Gustav Klucis.

El paso del tiempo no ha sido clemente con estas descomunales construcciones y la gran mayoría presenta un grave deterioro producto de la falta de restauración e incluso del abandono al que estos edificios han sido sometidos. Desconchones, grietas, fisuras, humedades…, acampan a sus anchas por las paredes del sólido hormigón con que fueron levantados estos edificios de Konstantin Melnikov, Moisei Guinzburg, Vladimir Shujov o Alexandr Vesnín. Las fotografías tomadas por el británico Richard Pare entre 1992 y 2010 sirven para poner en evidencia esta penosa situación, tomar conciencia del valor de las obras retratadas e impulsar su rehabilitación.

El nuevo estado que surgió tras la revolución bolchevique exigía también nuevos edificios basados en el ideal socialista: inmuebles comunales de viviendas, espacios deportivos y culturales, colosales fábricas y, como no, centros de operaciones para consolidar y propagar las políticas del nuevo gobierno. Fueron muchos los artistas que invirtieron sus conocimientos, su saber y su oficio en esta ingente tarea. El resultado son construcciones sorprendentes, sólidas, soberbias, de proporciones inhumanas y, al mismo tiempo o por eso mismo, frías, duras, incómodas, en definitiva, alienantes.

A pesar de ello, no dejo de reconocer su enorme valor e incluso de admirar obras como la Torre de radiodifusión Shábolovka o el homenaje de Tatlin a la Tercera Internacional.

Una exposición para amantes de la arquitectura e interesados en el arte posterior a la revolución rusa.

This slideshow requires JavaScript.

Sala: Museo Thyssen-Bornemisza
Dirección: Paseo del Prado, 8. Madrid
Fecha: Hasta el 25 de septiembre

Quien piense que la pintura de Antonio López es realista y roza lo fotográfico necesita urgentemente visitar la exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid le dedica este verano para salir de su error. Aunque es una opinión bastante extendida es definitivamente equivocada; basta un vistazo amplio a su obra y cercano a su pintura para descubrirlo.

Contrariamente a lo habitual, la muestra comienza por el último Antonio López, por sus trabajos más recientes (desde 1990 hasta hoy), y continua en la planta baja del museo con sus primeras obras. Es una distribución, cuando menos, curiosa, pero basada en la idea de que lo más interesante y desconocido para el público es su última producción.

Así que, tras unas primeras salas donde nos presenta a su familia y su hogar (la nevera, la alacena, las vistas desde la venta, el baño…) pasamos a esas maravillosas vistas de Madrid en las que ha trabajado de forma incansable casi toda su vida: Atocha, Madrid desde Capitán Haya, Madrid desde Torres Blancas, Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas…, y por su puesto la Gran Vía, a diferentes horas y desde distintos puntos de vista. Son cuadros impresionantes, de una minuciosidad apabullante y que revelan un trabajo de orfebre al alcance de muy pocos. Antonio López dedica años, e incluso décadas, a estas obras. Ocho para Madrid desde Torres Blancas, nueve a Madrid desde Capitán Haya, ¡dieciséis años! para Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, ahí es nada. Y todavía asegura el autor que le resulta difícil dar por terminado un cuadro porque “una obra nunca se acaba”. Y esa es precisamente la sensación que nos dan sus vistas de la Gran Vía, a diferentes horas del día y desde distintos edificios. El punto de vista es siempre elevado y nos deja ver algún elemento desde el lugar donde ha colocado el caballete: un pedazo de balcón o el muro de una pared, de esa forma nos colocamos en el lugar del pintor y nos resultan más profundo y amplio el paisaje que tenemos delante. Acercándonos un poco a las pinturas descubrimos, efectivamente, que hay amplias zonas donde faltan los detalles, sólo cubiertos por pinceladas amplias de color, pero el cuadro funciona de todas formas, no precisa más trabajo para ser extraordinario.

En la planta baja del Museo Thyssen, donde continúa la exposición, podemos descubrir cómo llegó el pintor hasta esa excelencia en su obra viendo sus primeros trabajos. A estas alturas, decir que Antonio López es un gran dibujante es una perogrullada. Y aún así no dejan de sorprender sus dibujos a lápiz de lavabos, retretes, interiores ruinosos y sus retratos. A Antonio López le llaman la atención los objetos reales, cotidianos, e incluso vulgares y nos los devuelve descarnados, crudos, ásperos, despojados del halo de misterio con que suelen envolverlos los artistas para hacerlos más digeribles. Así nos ofrece su nevera abierta, el conejo desollado, la sucia y herrumbrosa taza del váter, el destartalado taller, la triste vista de una ventana desportillada.

Por último unas líneas para sus esculturas, repartidas por toda la exposición y que suponen una visión en tres dimensiones de sus retratos. Personalmente me ha impresionado la delicadeza de María dormida, destila todo el amor que un padre siente cuando ve a un hijo dormido.

En definitiva, una muestra imprescindible para este verano. Que la disfrutéis tanto como yo.

This slideshow requires JavaScript.

Sala: Casa de Vacas
Dirección: Parque del Retiro, Madrid
Fecha: Hasta el 29 de mayo

Divertida, colorista, amena, sonora, alegre, para todos los públicos y, muy especialmente, para los amantes de la música. Así es la exposición “LPop“ de Antonio de Felipe en la Casa de Vacas de Madrid. Una revisión de grandes portadas de discos LP que el artista valenciano recrea bajo su prisma cómico, popero, alegre e ingenioso.

Madonna, Springsteen, Prince, Mecano, Miguel Bosé, Alan Parsons, U2, Beatles, Michael Jackson, Nirvana y Supertramp entre otros, se mezclan con Nemo, Los Simpson, Mickey, La Sirenita, Carpanta y hasta con muñecos de Playmobile. Antonio de Felipe ha elegido portadas míticas de los discos de estos artistas y las ha recreado añadiendo nuevos elementos para configurar una nueva escena. Pero que nadie se lleve a engaño. Estos cuadros son acrílicos sobre lienzo salidos de la mano del pintor con una factura impecable, sin ordenador de por medio. El juego funciona, entretiene, divierte y arranca una sonrisa en el espectador. ¡Qué más se puede pedir a una exposición!

Antonio de Felipe maneja los pinceles con maestría y saber sacar partido como nadie del imaginario de la cultura de masas de los últimos años. Ningún icono se le resiste. Ya lo demostró en otras series como la de los logotipos o la dedicada al mundo del deporte. El artista valenciano es hábil y ocurrente además de buen dibujante. Su obra ha recorrido el mundo y ha recalado a menudo en Madrid, ciudad en la que vive y trabaja desde hace más de 10 años.

Muy recomendable para pasar un rato agradable en un entorno magnífico.

This slideshow requires JavaScript.

Sala: Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid
Dirección: Paseo del Prado, 8 y Plaza de San Martín, 1
Fecha: Hasta el 15 de junio

Está claro que el rol de la mujer ha cambiado muchísimo en las últimas décadas en todo el mundo, no digamos ya en los últimos siglos. De femme fatal, seductora y embaucadora, como la misma Eva, a la mujer trabajadora que sostiene a la familia o delicada, solitaria y ensoñadora como la lectora de Hopper.  

La Fundación Caja Madrid y el Museo Thyssen-Bornemisza proponen estos días en Madrid un paseo por la imagen de la mujer en el arte a lo largo de los siglos, centrándose en aquellas mujeres fuertes, diferentes, diosas, magas, atletas, creadoras, mártires, “Heroínas” al fin y al cabo. Puede parecer un tema excesivamente amplio, y lo es, pero sirve de pretexto para acercarnos a una serie de pinturas y fotografías sumamente interesantes y, como siempre en las exposiciones organizadas por estas dos entidades, de gran relevancia.

Llama la atención la heterogeneidad de las obras, de muy diferentes estilos, épocas y factura. El único hilo en común es el de retratar a una serie de mujeres, ya sean famosas o anónimas, reales o ficticias, que se muestran siempre independientes, agitadoras, liberadas, creadoras, rebeldes y, sobre todo, fuertes. A algunas la palabra “Heroínas” les queda grande. No la veo en la sección de las lectoras, una de las que más he disfrutado. Al final, ante las grandes obras, uno deja de preguntarse “¿Qué hace aquí esta pintura?” para disfrutar de ella sin miramientos. Eso es lo que yo hice. Porque lo cierto es que me encantaron las lectoras de Anni Leppälä y Gerhard Richter, enigmática la primera, dulce y serena la segunda. Muy recomendables.

Tras visitar la sección de las pintoras, uno no puede dejar de preguntarse que grandes artistas nos hemos perdido históricamente por estar vedada la pintura a las mujeres. Baste decir que hasta finales del siglo XIX no se las dejó entrar en las Academias de sus países (europeos, por su puesto) y en muchos casos separadas de los hombres. Con esta pesada lacra resultaba muy difícil, por no decir imposible, destacar en un mundo completa y exclusivamente de hombres. Algunas, las menos (Angelica Kauffmann, Vigée Lebrun, Berthe Morisot) lo consiguieron, pero nunca tuvieron la misma consideración que sus compañeros masculinos. La prueba es que el público general no reconoce sus nombres. ¡Qué triste y qué injusto!

This slideshow requires JavaScript.

Sala: Palacio Quintanar
Dirección: Calle San Agustín, s/n
Fechas: Hasta el 15 de junio

45 revistas de 16 países europeos diferentes. Más de 1.200 imágenes repartidas por una superficie de 2.800 metros cuadros. Son los fabulosos datos que arroja la exposición “enformato“, muestra con la que se ha inaugurado el remozado Palacio Quintanar de Segovia. Aunque sólo sea por recorrer las estupendas salas, patios y jardines de este palacio del siglo XVI ya merece la pena una visita a esta exposición.

Además, “enformato” tiene el aliciente de mostrar juntas, por primera vez en España, las mejores revistas de Europa en lo que a diseño gráfico, arquitectura, interiorismo y fotografía se refiere. En Segovia se dan cita medios con una larga trayectoria, como la alemana “Form Magazine”, pero también las últimas creaciones, como la italiana “Inventario”.  El espectador puede deleitarse contemplando las espectaculares composiciones que estos “magos” del diseño crean a diario en sus revistas, sus cuidadas tipografías, las selectas imágenes y los entretenidos artículos. “enformato” también ofrece una serie de vídeos realizados por estas publicaciones con una temática siempre relacionada con la arquitectura, los espacios, el arte y la cultura.

En definitiva, una muestra entretenida, extensa y novedosa donde es posible ojear también las revistas que se contemplan en las paredes, ya que todas ellas se ofrecen físicamente al visitante para que contemple sus tamaños en formato real, pase sus páginas y admire sus contenidos. También es posible adquirir algunos ejemplares de estas publicaciones a veces difíciles de encontrar en el mercado.

Con la exposición “enformato” abre sus puertas Palacio Quintanar, un nuevo esppacio creativo para Segovia que, sin duda, dinamizará la oferta cultural de esta ciudad, candidata para 2016 a “Capital Europea de la Cultura”. Este centro ofrecerá, a partir del próximo otoño, cursos de diseño gráfico, diseño industrial, fotografía y arquitectura de interiores. Mientras tanto, podemos disfrutar de esta exposición y de las mesas redondas que ya se anuncian para el mes de abril bajo el atractivo tema del futuro de las revistas en el competitivo entorno digital.

This slideshow requires JavaScript.


Sala: Fundación Canal
Dirección: Mateo Inurria, 2. Madrid
Fechas: Hasta el 11 de abril

Hay un punto del planeta a donde van a parar todos los residuos y deshechos que los humanos lanzamos despreocupadamente al mar. Está situado en el Pacífico Norte y ocupa nada menos que 20.000.000 km2, es decir, casi la misma extensión que todo el continente europeo. Este “vórtice” de basuras ha inspirado y da nombre a la última exposición de Daniel Canogar. Y no había un lugar mejor en todo Madrid para albergar esta muestra que la Fundación Canal, comprometida con el medio ambiente y que tiene su sede en el depósito de aguas de Plaza Castilla.

“Vórtices” es la manera en que Daniel Canogar protesta por la contaminación aberrante del mar, donde flotan o nadan cientos de miles de plásticos y basuras que hemos ido lanzando los hombres sumergidos de lleno en la cultura de usar y tirar. El artista nos invita a descubrir con él cómo vivimos y convivimos con estos residuos, pues no sólo necesitamos el agua, sino que somos agua.

Canogar protesta, denuncia pero también entretiene. Su exposición se ve con deleite y el visitante disfruta a pesar de lo espinoso del tema. Sonreímos ante esos pequeños personajes que intentan huir de la corriente de agua que les arrastra del urinario al lavabo y de éste a la bañera. A pesar de que navegan por donde otros han vaciado sus vejigas y limpiado sus cuerpos, su viaje surrealista nos resulta simpático. En otra de sus instalaciones, vemos como preciosos niños y niñas descansan sobre botellas vacías de detergente mientras se los lleva una corriente de agua con destino desconocido. Los vivos colores de estos residuos plásticos, la tenue iluminación y el agradable gotear del agua provocan en el espectador una cierta desazón, pues lo que recibimos por nuestros sentidos es llamativo y hermoso, pero el mensaje de estas instalaciones es incómodo y devastador.

El aviso de Canogar es claro y diáfano como el agua sobre la que navegan sus personajes. O cambiamos nuestra forma indiscriminada de consumir, y nos tomamos en serio el reciclaje y la reutilización de los objetos de consumo, o nos espera un futuro que no será, desgraciadamente, tan lúdico y pop como el que el arte nos ofrece.

Fotografías: Exposición Vórtices © Ignacio Hernando